De regreso a Mallorca

A mediados de los años 90, Gustavo regresa para vivir en Mallorca. Construye su casa y estudio Son Turó en el noreste de la isla. Desde entonces cada año atrae más aficionados al arte del mundo entero. Rodeado de verdes montaña, entre palmeras, adelfas, hibiscos y buganvilias, Gustavo toma los colores de la naturaleza, que le rodean, la luz, el sol y al entusiasmo por la vida y los plasma en sus telas, creando un universo muy particular de personajes grotescos en absurdas situaciones. Incansablemente creativo experimenta con nuevos estilos, siendo fiel a sus colores vibrantes.